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Lucas Bayona: “Sé muy bien lo que quiero y me la jugué”

Con casi 30.000 infectados y cerca de 2.000 fallecidos hasta el momento de esta edición, España es uno de los países más afectados por la pandemia del coronavirus o Covid-19. Mientras el Enard hizo lo imposible para repatriar a todos los atletas argentinos, Lucas Bayona, prefirió quedarse en Cambados (Galicia) a poco más de 600 km al noroeste de Madrid, haciendo lo contrario a lo que suponemos, la lógica indicaría. Hoy Lucas lleva ya (o recién) 9 días de cuarentena total ya que España se encuentra en estado de emergencia.

Lucas Bayona: “En estos momentos estoy igual que ustedes allá, aún quedan 5 días más, pero es muy probable que se amplíe ya que la situación aquí es mucho más grave que en Argentina. Estoy muy bien de salud y estoy solo, en el departamento que me dio el club Cambados para vivir. Mi novia Aylen se fue hace dos meses y mis compañeros hacen la cuarentena en sus casas. Anímicamente estoy bien, pues en nuestro club hay varios médicos que nos anticiparon la situación actual, por lo que no es sorpresa para mí y no estar en Madrid, Barcelona y las ciudades más afectadas me hace sentir tranquilo.”

La decisión de Lucas puede resultar difícil de comprender para la mayoría de la gente, (también lo era para nosotros), optar por quedarse en un foco mundial de la pandemia, lejos de su familia y de sus afectos, haciendo una cuarentena inédita en el mundo absolutamente solo, pero basta charlar con él para entender un poco más. Claramente, tomó una decisión difícil para lo cual escuchó a otros jugadores que compiten en Europa, entrenadores y obviamente a su familia, pero finalmente fue su decisión.

Lucas Bayona: “Fue una decisión muy, pero muy difícil, hablé mucho con todos y principalmente con mi familia y puse todo en la balanza, los pro y los contra, en aquel momento y ojalá que me haya equivocado, que en Argentina pasaría lo mismo que está pasando acá y preferí aguantarlo acá y no arriesgar el paso por tres aeropuertos para volver”.

Claro que en un cuento donde sabemos que las cosas terminan bien, siempre estamos tranquilos esperando el final, pero esto es la vida real, en algo que el mundo jamás había experimentado y la posibilidad de que esto se estire y quedar varado a más de 12.000 km de distancia de todo lo tuyo esta latente y se lo preguntamos.

Lucas Bayona: “Lo evalué, claro que sí, pero insisto en que tal vez, en nuestro país y hasta en toda Sudamérica, ojalá que no, se puede poner igual o peor que acá, yo tengo contrato hasta el 31 de mayo y con serias posibilidades de renovar por un año más y como nadie sabe lo que va a pasar cuando puse todo en la balanza lo pensé mucho, pero sé muy bien lo que quiero y me la jugué.”

Contundente y convincente, Lucas Bayona, a los 25 años, (hijo de Gustavo y Analía, hermano de Rodrigo y novio de Aylen con quien ya lleva 3 años de relación y parece que va para largo), tomó una decisión que seguramente muchos no hubiéramos tomado, pero claramente tiene sus razones y se las contó a Topeando:

Lucas Bayona: “Hace mucho que no venía a Europa y cuando surgió la posibilidad me dije a mi mismo que si la tomaba era con todas las ganas y para pisar  fuerte en España, fue difícil dejar la carrera (Profesorado de educación Física) a medio terminar, dejar el club La Reja en pleno crecimiento, alejarme de mi familia, pero al fin y al cabo es lo que siempre quise hacer, así que una vez acá y con la tranquilidad que me dieron los resultados obtenidos hasta ahora (tiene el mejor porcentaje de partidos ganados de la liga) y la posibilidad de renovar mi contrato por un año más luego del 31 de mayo, empezaría a tener lo que quiero, la residencia permanente en España y trabajar de lo que me gusta e instalarme aquí por unos años y después ver qué pasa.”

La curiosidad nos invadía más y más, por lo que también le hicimos unas preguntas a Gustavo (papá de Lucas) sobre esta decisión y su intento de cambiarla. Las preguntas fueron muy básicas.

Topeando: ¿Trataste de convencerlo para que regrese?

Gustavo Bayona: “Somos una familia muy unida, intenté convencerlo que se vuelva dándole mis razones, pero bueno, él también tiene las suyas. Es un muchacho grande con sus ideas muy claras.”

Topeando: ¿Qué te pareció su decisión en aquel momento?

Gustavo Bayona: “Respetamos con Analía su decisión a pesar de que el virus se había instalado fuertemente en España y la verdad estábamos muy preocupados.”

Topeando: ¿Cómo ves la situación ahora?

Gustavo Bayona: “Ahora creo que como esta finalizando la temporada invernal en Europa, la cantidad de contagiados irá disminuyendo con la llegada de los días más calurosos y creo que en Argentina esto recién comienza y no veo un panorama muy alentador en nuestro país, ¡ojalá me equivoque! Con Analía (mamá de Lucas) tomamos siempre las decisiones en conjunto y al haber sido ambos deportistas entendemos la suya, no es fácil para la familia estar alejados en la situación actual, pero confiamos en que todo va a salir bien.”.

Y de a poco vamos entendiendo más con respecto a su decisión y aprovechamos para saber un poco más. Tal vez, conociendo más a Lucas no nos sorprenda tanto lo que ha decidido.  Su primer contacto con el deporte fue a los 10 años cuando les pidió a sus padres una bicicleta para su cumple y le compraron una mesa de ping pong (se ríe al contarlo), sus padres pensaron que con eso lo mantendrían más tiempo en casa y seria menos riesgoso que la bici.

Lucas Bayona: “Sabia andar en bici, pero nada de jugar tenis de mesa y como no me gusta perder a nada me preocupé por superarme y mi viejo encontró la forma de aprender con revistas especializadas en el deporte y a través de internet y trasladarme todo a mí y ya me empezó a anotar en los torneos, fuimos aprendiendo a la par y al año y medio Hugo Centurión convenció a mis viejos para ir a Yupanqui, comencé muy rápido a competir a nivel nacional y automáticamente me convocaron para entrenar en el CeNARD.

Orgulloso de haber jugado siempre para Yupanqui, el club que confió en él desde pequeño, Lucas nunca sintió la necesidad de irse, aunque ni entrenara en el club por mucho tiempo y solo se fue de allí para abrir su propio club (La Reja) junto a su hermano Rodrigo. Un gran tema a la hora de partir rumbo a su aventura europea.

Lucas Bayona: “Esta parte me costó un montón, cuando acepté venir a España, le encargué a mi hermano (Rodrigo) muchas actividades entre ellas el club, la verdad no me interesaba venir a Europa solo por tres meses, pero aquí me ofrecieron un contrato más largo al que no me podía negar, es doloroso después de todo lo logrado no poder presentar equipo en primera, pero Rodrigo se está ocupando de todas las otras categorías de desarrollo.”

La historia de Lucas es realmente muy rica y apasionante, la palabra “sacrificio” es de uso común para él y su familia, luchadores por naturaleza, la familia entera es parte del éxito del que hoy disfrutan seguramente todos. Integrante de las selecciones argentinas sub 13, 15 y 18, al cumplir 19, Lucas consiguió en el primer selectivo de mayores que jugó al dejar de ser juvenil, la plaza al equipo junto a Diego Temperley, Gastón Alto y Pablo Tabachnik, saliendo campeones Sudamericanos en equipos y además logra coronarse campeón Sudamericano sub 21 ganándole la final al brasileño Kohatsu Massao, transformando ese año en una muestra clara de que “se puede”.

Con una vida dedicada al deporte, Lucas solo trabajo unos meses en una oficina cuando pensó que la carrera de administración de empresas podría ser su futuro, pero no tardó nada en darse cuenta que su vida estaría ligada al deporte y la enseñanza que es lo que lleva en la sangre. Entre las tantas cosas para destacar de esta particular familia, no nos deja de llamar la atención algo que debe ser único en nuestro país y es que su papá haya sido su entrenador en sus comienzos sin siquiera haber practicado el deporte antes y que al día de hoy ya en el alto rendimiento sea él, quien muchas veces está sentado en el banquillo a la hora de una competencia clave para Lucas.  Y a los dos les preguntamos cómo es esa relación padre-coach e hijo –jugador.

Lucas Bayona:Es bárbaro. Hemos tenido peleas como jugador y entrenador, pero nunca como padre e hijo, él sabe separar muy bien los tantos, tiene mucha experiencia en eso, de hecho, él fue entrenador de mi mamá en la juventud y así se conocieron (se ríe y enorgullece al hablar de sus padres), a mí también me ha entrenado en vóley (la otra pasión de Lucas) y hoy por hoy más que en lo técnico es un gran apoyo en el tema anímico durante los partidos y no creo encontrar alguna vez a alguien mejor que él, analiza muy rápido al rival y su parte anímica y sabe cómo bajarme la tensión o que me hierva la sangre siempre en el momento justo y oportuno, aprendió muchísimo del deporte y conoce mucho a los rivales y sabe cómo plantearles los partidos.

Gustavo también respondió sobre cómo es dirigir a su hijo.

Gustavo Bayona: “Tanto Analía como yo, fuimos entrenadores en distintos deportes y lo que hicimos fue informarnos y aprender, respetando nuestra manera distinta de entrenamiento que con el correr del tiempo nos dio mucho resultado. Entendiendo, con humildad, que en cualquier deporte uno no termina nunca de aprender. Con Lucas trabajamos en la formación de un jugador aguerrido y con mucho carácter, esto hizo que muchas veces compensara la falta de entrenamiento y lograra mantener un nivel de juego alto. Cuando lo estoy coucheando trato de no demostrar los distintos sentimientos a lo largo de un partido. Como padre reconozco su dolor cuando en lo deportivo no se da un resultado, pero él tuvo la madurez desde chico de no demostrarlo para no poner mal a su familia y eso nos enorgullece.”

Definir a Lucas como jugador no es una tarea sencilla, hay que poner en la coctelera un poco de todo, garra, perseverancia, ganas, sacrificio, mucha voluntad y por sobre todo, mucho talento para mantenerse siempre arriba cuando el tiempo de entrenamiento era utilizado para estudiar y trabajar. Hoy, en cuarentena, piensa en poder ser dueño de su propio destino y aprovechamos para preguntarle las tres cosas que rescata de toda su carrera:

Lucas Bayona: “Sin dudas, lo primero son los viajes y las experiencias que me dio el deporte, conozco casi toda Latinoamérica, Asia, Europa, y eso está muy arriba en la lista. Luego, el sudamericano que le gane a Massao fue uno de mis mejores momentos a nivel deportivo y como número tres puedo poner la sensación de sentirme como un sub 13 a la hora de jugar, tal vez eso me ha ayudado a pelearle partidos a jugadores muy entrenados y creo que va por el lado de disfrutar de jugar. Recuerdo en el 2014 en un pro tour en Chile que jugué con Lamadrid, él venía de entrenar en China y yo de rendir un parcial, cuando dejé la paleta y desfilé con los árbitros, me sentía muy nervioso, como si fuese un sub 13, el estadio estaba empapelado con sus fotos y yo le gané 4 a 0. Esos nervios que sentí en ese momento, los vuelvo a sentir ahora acá en España, tratar de mantener la categoría me pone nervioso, ansioso y eso me da un plus en mi rendimiento y me gusta, lo disfruto, creo que eso me hizo rejuvenecer diez años y creo que el día que deje de sentir eso será el momento de dejar de jugar, pero para eso falta mucho. (risas)

Es imposible hablar poco con un tipo tan espectacular como Lucas, así que ya para terminar le preguntamos qué espera para el futuro y como se ve en los próximos años.

Lucas Bayona: “No sé qué me deparará el futuro, pero sí lo que me gustaría, sobre todo, estar tranquilo, sin stress y disfrutar de la familia, no muy distinto a lo que pasa hoy, igual, pero más viejo (risas) si pudiera elegir, me gustaría tener dos hijos, primero un varón y luego una nena para que la cuide y la custodie (risas), disfrutar de mis hijos haciendo algún deporte igual que hacen mis viejos hoy, no sé si seguiré jugando para los veteranos, ¡ojalá que sí!, tal vez también jugando al vóley, pero espero estar tranquilo y seguir disfrutando del deporte.”

Y ahí está Lucas, jugado detrás de sus sueños, tomando una decisión difícil y pasando este momento histórico del planeta, solo, en un departamento a más de 12.000 km de lo más importante que tiene en la vida, su familia y Aylén, su novia y tal vez la madre de sus hijos. Uno nunca sabe que le depara el futuro, pero si sabemos que para conseguir lo que uno quiere hay que hacer algún sacrificio, palabra que a Lucas le resulta muy familiar. Pero si hay algo que es seguro, nunca uno debe arrepentirse de haber hecho lo que, en el momento de tomar la decisión, sintió que era lo correcto.

¡Mucha suerte Lucas!!!

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