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Solange Pokorny: de la Obra del Padre Mario al Cenard

Con tan sólo 16 años, esta jugadora, quien apareciera tímidamente jugando en la Obra del Padre Mario en González Catán, y terminara poco tiempo después integrando el seleccionado nacional de damas entrenando en el Cenard, cumplió su sueño y lo cuenta con orgullo en esta breve entrevista.

“Me empezó a interesar el ping pong por haber visto una película donde estaban jugando. Me gustó lo que ví y quería hacerlo. Después un amigo de mi abuela me llevó a la Obra del Padre Mario, y había tenis de mesa como actividad. Así fue cómo empecé y no paré más.”

“Al principio era chica y lo único que me interesaba era jugar y divertirme. Y obviamente ganar. Pero nunca me planteaba una meta ni a corto ni a largo plazo. Me acuerdo cuando jugaba el circuito interescuelas  y recibí la beca para ser jugadora federada, no había tomado conciencia del paso que estaba dando.”

“Cuando me llamaron para entrenar en el Cenard no encontraba impedimento alguno, jamás faltaba a ninguna práctica. Tiempo después se me empezó a complicar por mis sensaciones hacia el deporte, también por la escuela y por las salidas que quería realizar con mis amigos. Pero ahora pienso que si uno está mentalizado con darse cuenta de las cosas que uno quiere e intenta llevar un eje, todo se puede realizar en su debido momento. Tiempo hay siempre, sólo que hay que encontrarle la vuelta.”

“Mis aspiraciones en el deporte nunca eran tan grandes, pero una vez que jugué el Latinoamericano de Colombia, yo misma dije ‘esto es lo que quiero’.”

“Por ahora solamente visité Colombia y Perú, representando a la selección. De esos viajes aprendí miles de cosas referidas al deporte y personales también. Siento que en cada viaje te vas enriqueciendo más como persona y como jugador.”

“Me siento agradecida y feliz con cada logro. En mayor o menor medida dejan una huella en mi mente y siempre es lindo recordar cada pasito que uno da en el deporte.”

“También quiero agradecer a todos los profesores que tuve hasta ahora (Pablo Koatz, Paula Fukuhara, Oscar Roitman, Emanuel Acosta, Franco Piruzzi) y que en algún momento me entrenaron. Todos me dejan enseñanzas muy grandes y me hacen ser una mejor jugadora siempre.”

“Por último quiero hablar de mi familia. Nunca me dejó de acompañar y tengo su apoyo incondicional siempre.”

Su primer entrenador Emanuel Acosta, de La Huella, opinó sobre Solange.

“Sigue siendo la misma que conocí el primer día con nueve años. Siempre mostró un grado de madurez poco común y una decisión de querer hacer las cosas lo mejor posible, sin frustración y con total humildad, siendo a la vez una gran compañera de todos. Y esa predisposición a querer hacer bien lo que tiene en el camino, la lleva a no abandonar ni descuidar nada, ni el juego, ni el entrenamiento, ni la escuela ni sus amistades.”

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